Cooperación Descentralizada

Cooperación descentralizada
Hasta la década del 80 la cooperación para el desarrollo tuvo un enfoque centralista y vertical que fue duramente cuestionado por diversas organizaciones nacionales e internacionales. El Estado tenía entonces un papel hegemónico en la dirección del desarrollo y sus estrategias excluían frecuentemente a las organizaciones no Gubernamentales y a otros actores de la sociedad civil.
                  
Los procesos de democratización crearon el espacio adecuado para que se empezara a asimilar el concepto de Cooperación Descentralizada, bajo el que se promueve el desarrollo desde gobiernos regionales y comunidades autónomas y descentralizadas.
 
El concepto de Cooperación Descentralizada fue una de las innovaciones introducidas por la Unión Europea (UE) durante la cuarta convención Lomé en 1989. Como resultado de ese acuerdo jurídico de asociación entre la UE y los países de África, Caribe y Pacífico (ACP) se buscó un compromiso más activo de la sociedad civil europea y se elaboraron acuerdos de colaboración Norte-Sur entre autoridades locales, asociaciones del sector privado y sindicatos, entre otros.
 
La modalidad de cooperación descentralizada constituye una de las formas de ayuda internacional más tradicionales en la Unión Europea, incluidas las comunidades autónomas españolas y, en épocas más recientes, los gobiernos regionales de Italia y Francia. Desde 1992 hasta hoy ha ido creciendo el número de ayuntamientos y autonomías que hacen gestos y actos de Cooperación con los países del Sur.
 
Los esfuerzos financieros están dirigidos a apoyar propuestas de autoridades locales, organizaciones de los pueblos indígenas, agrupaciones profesionales, cooperativas, sindicatos, iglesias, organizaciones de mujeres o de jóvenes, e instituciones educativas, culturales y de investigación.
 
Ejes de la cooperación descentralizada.
La Cooperación Descentralizada está diseñada bajo dos ejes de acciones eficientes que son la promoción del mejor y más eficaz desarrollo local humano y sostenible, y la aplicación de las más creativas formas de democracia local participativa y directa.
 

El municipio es el espacio propio donde “lo local” se concreta, se hace una realidad controlable. En él, la sociedad civil se encuentra en su propio ambiente y es factor determinante en la cooperación descentralizada.