La resiliencia urbana es uno de los conceptos que más ha ganado prominencia en las agendas internacionales de desarrollo. La Real Academia Española – RAE la define como la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa”. También como la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

Pero ¿qué hace que una ciudad sea resiliente? La Red de Ciudades Resilientes nos plantea que “una ciudad resiliente es aquella que tiene la capacidad de funcionar, de modo que las personas que viven y trabajan en ella, en particular la población más vulnerable, sobrevivan y prosperen sin importar las tensiones o las conmociones que encuentre la ciudad en su día a día”.

La pandemia del COVID-19 ha puesto a prueba la resiliencia urbana de las ciudades, y las ha llevado a alcanzar su máxima capacidad de proporcionar respuesta inmediata, a través de nuevos servicios de ayuda, y de apuestas de recuperación no solamente temprana, sino de mediano y largo plazo.

Conversamos con Eleonora Betancur González, directora de nuestra entidad y Chief Resilient Office (E) sobre este concepto y sobre cómo Medellín lo ha implementado para enfrentar el gran desafío de nuestra generación: el COVID-19.

¿Eleonora cuéntenos como Medellín ha enfrentado la pandemia?

Medellín, no ha estado exenta de esta emergencia. Todos los países y ciudades del mundo hemos tenido que enfrentar un asunto para el cual no estábamos preparados. Las ciudades estamos en la primera línea de fuego en cuanto a atención y no solo de la enfermedad, sino a un sin número de desafíos para responder a las necesidades de los ciudadanos durante la pandemia.

En ese sentido Medellín ha tenido algunos aciertos y ha encontrado en la resiliencia que la caracteriza un motor para encontrar soluciones inmediatas en materia de salud, atención humanitaria, educación, cultura, generación de ingresos, entre otros.

Desde enero del presente año, cuando aún no se registraba ningún caso de COVID -19 en Colombia y tampoco en la región, por decisión de nuestro alcalde Daniel Quintero Calle, se conformó un equipo de expertos para preparar a la ciudad. A finales de marzo, cuando se confirma el primer caso, Medellín ya contaba con protocolos adelantados para la atención social y de salud, permitiéndole contener y atender simultáneamente la emergencia.

Como parte de la estrategia adelantada y con la ayuda de la tecnología, se implementó la plataforma digital Medellín Me Cuida, por medio de la cual los ciudadanos registran sus datos, y luego a través del uso de inteligencia artificial, analítica de datos y Big Data, se ha logrado la entrega de ayudas a las familias más vulnerables, la georreferenciación de pacientes para hacer cercos epidemiológicos y la apertura económica paulatina.

La estrategia además ha estado nutrida por otros componentes como el fortalecimiento de la red hospitalaria y campañas culturales que promueven el uso del tapabocas, el aislamiento social y el lavado de manos permanente.

La fuerte articulación, público, privada y académica de la ciudad también se ha puesto a prueba con esta emergencia, logrando una sinergia de voluntades y conocimientos. Bajo la iniciativa InnspiraMed, se desarrolla un proyecto de ventiladores mecánicos que ya fueron aprobados por las autoridades sanitarias y de salud del país.

En cuestión de pocos meses hemos tenido que reinventarnos y echar mano de la creatividad, poner en marcha protocolos para salvar vidas y minimizar los efectos de esta pandemia. Son grandes los desafíos a los que nos enfrentamos, entendiendo que Medellín tiene uno de los índices más altos de desigualdad en el país y en el mundo, pero somos una urbe persistente y que constantemente aprende de estas circunstancias críticas.

¿Qué acciones adelanta la ciudad para la reactivación económica resiliente?

Frente a esta crisis, el Plan de Desarrollo 2020 – 2023 “Medellín Futuro”, concentra muchos de sus esfuerzos en la reconstrucción social y económica de la ciudad. Pretendemos lograr la creación de 20.000 empleos en industrias asociadas a la Cuarta Revolución Industrial, la disposición de infraestructura tecnológica en e-commerce para impulsar la compra local y la capacitación de 50.000 personas en ciencia, tecnología e innovación focalizándose en mujeres, jóvenes y adultos mayores para garantizar una equidad en el acceso al mercado laboral.

Paralelo a la recuperación, articularemos a los diferentes actores de la sociedad para determinar lecciones aprendidas y diseñar mecanismos que nos permitan estar mejor preparados para proteger y mejorar la vida de nuestros habitantes.

¿Qué papel tiene la ACI Medellín en la reactivación económica de la ciudad?

Nuestros esfuerzos están focalizados en que Medellín salga adelante, para que junto con los aliados logremos que la ciudad se reponga de la crisis causada por la pandemia. Hemos reestructurado nuestro portafolio de servicios para reducir el impacto de la crisis y continuar agregando valor a lo que hacemos: “crear lazos con el mundo para el desarrollo” mediante la gestión de cooperación e inversión. Algunas de estas medidas que conducen a la reactivación económica de la ciudad son:

  • En materia de inversión: gestión de una red de aliados locales donde los inversionistas cuentan con las capacidades de la ciudad; monitoreo del entorno para identificar oportunidades de inversión; activación de mesas interinstitucionales en pro de un buen clima de inversión; promoción de Medellín como un destino atractivo para la inversión mediante los eventos ¿Por qué Medellín?; desarrollo de un banco de proyectos para conectar las necesidades de capital de las empresas locales con inversionistas nacionales y extranjeros; atracción de empresas anclas en tecnologías emergentes para consolidar el Valle del Software y avanzar hacia la economía del conocimiento. 
  • En materia de cooperación: hemos logrado alianzas para el aprovisionamiento de insumos médicos y la asistencia social, tanto para nuestra ciudad como para otros territorios en el país; y participamos en algunas redes internacionales de ciudades, como Global Resilient Cities y C40 Cities, para transferir y recibir conocimiento, resolver preguntas claves y construir estrategias de recuperación conjunta. 

En el Plan de Desarrollo “Medellín Futuro” la Agencia focaliza su accionar en lograr un monto de inversión nacional y extranjera de USD $850 millones y un monto de cooperación técnica y financiera nacional e internacional por USD $30 millones. De cara a la coyuntura que atraviesa la humanidad con el COVID-19, estas metas le representan a la ACI Medellín el reto de reinventarse en nuevas formas de llegar a inversionistas y cooperantes. No se trata de cumplir con un simple número, sino enfocarnos en el compromiso de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.

¿Quiere dejarnos un mensaje final?

En épocas de crisis es cuando nos damos cuenta de la urgente necesidad de tener relaciones amistosas y solidarias. La pandemia nos ha demostrado que sólo la cooperación logrará la supervivencia del ser humano, pues su efecto a diferencia de la competencia es multiplicador. No sólo se requiere cooperación para ayudar a los más vulnerables, sino también para reducir los impactos negativos de las catástrofes. Esta es una gran oportunidad para que aprendamos uno del otro, trabajemos juntos en la reactivación de nuestros territorios y reajustemos la forma en que vivimos y reconstruimos nuestras ciudades de cara a que sean más resilientes, inclusivas y sostenibles.

 

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