Corredores verdes

Hoy Medellín es una ciudad que estará pintada de colores todo el año: el gris de algunos muros y pisos ha sido reemplazado por árboles, palmas, arbustos y otras especies.

La historia y el futuro de Medellín, una de las ciudades colombianas más visitadas de Colombia, pasan por su centro. En él conviven la tradición, una oferta de servicios con más de 22.000 negocios comerciales y una avenida verde que lo atraviesa de norte a sur, la Jorge Eliécer Gaitán, más conocida como la avenida Oriental, que ahora luce una nueva imagen. Donde antes había pisos duros de concreto, ahora los ciudadanos encuentran un corredor verde de 2,3 kilómetros.

Allí se sembraron 308 árboles, 240 palmas y más de 90.000 especies de plantas que han mejorado el paisajismo, disminuyen hasta 2 ºC la temperatura ambiente del lugar, mejoran la calidad del aire y proporcionan sombra y hábitat para diferentes especies de insectos y aves.

Además de la avenida Oriental, otros 17 corredores viales, 12 quebradas y los tres cerros tutelares: Nutibara, El Volador y La Asomadera, integran el programa de Corredores Verdes, estrategia que apunta al mejoramiento ambiental de la ciudad y al reverdecimiento de estos lugares para reducir las islas de calor.

Para Sergio Andrés Orozco, secretario de Medio Ambiente de Medellín, entidad que lidera este programa en conjunto con la Secretaría de Infraestructura, “con los treinta corredores estamos volviendo a conectar toda la ciudad, que la fauna transite por aquí sin ningún problema y encuentre un ecosistema en el que pueda vivir”.

Fabio Saldarriaga, ingeniero forestal encargado de sembrar e intervenir los muros verdes.

Los muros verdes, de lo urbano a lo ambiental

Un total de 5.000 m2, entre paredes y columnas de concreto en espacios públicos, fueron intervenidos con plantas enredaderas como filodendros, begonias blancas y moradas, tumbergias y lágrimas de cristo para regular el clima, capturar CO2 y material particulado, emitir oxígeno y enriquecer la biodiversidad.

Treinta corredores viales se están formando en Medellín para conectar vías, parques y cerros, mejorar la calidad del aire y reducir el ruido y la temperatura.

El ingeniero forestal Fabio Saldarriaga, uno de los responsables de sembrar y hacer mantenimiento a los muros verdes, destaca que esta tarea aporta para que Medellín cada día sea más verde, biodiversa y tenga un aire más limpio. “Donde podamos hacer más muros con enredaderas y otras especies de plantas, allí estaremos”, afirma.

Estos jardines verticales están ubicados en puntos estratégicos como el viaducto del metro de la Línea B, en los muros laterales del puente de metroplús en la avenida Ferrocarril, en el ecoparque El Molino en Manrique y en el Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave, de San Javier.

Pero más allá de acciones puntuales como los Corredores Verdes, la ciudad viene trabajando con redes internacionales y estableciendo alianzas que contribuyan a la renovación urbana. Por ejemplo, se firmó un convenio con el Centro Tecnológico Cartif de España, por medio de una convocatoria mundial, para aprender de las experiencias del programa Urban Green Up, implementado en Valladolid, España; Liverpool, Reino Unido; e Izmir, Turquía, para mitigar los efectos del cambio climático con planes de renovación urbana basados en la naturaleza.

Si bien este es un buen principio para la ciudad, se trata de un tema que requiere compromiso y trabajo continuo, una participación amplia de varios sectores, públicos y privados, y la búsqueda innovadora y permanente de alternativas que consoliden una ciudad ambientalmente sostenible.

 

 

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